Gemeinsam an der Beziehung arbeiten

¿Están remando juntos?

En los textos que comparto se repiten valores como responsabilidad, confianza y respeto, que, en mi opinión, son las bases de una relación sana.

Si ambos asumen su responsabilidad en el conflicto y existe confianza y respeto mutuo, entonces podemos hablar de una relación sana. Por supuesto, esto es más fácil de decir que de hacer. Uno de los aspectos más complicados de mantener una relación es que sólo puedes hablar y actuar por ti mismo. No tienes control sobre si tu pareja está dispuesta a hacer lo mismo.

¿Quién llega a terapia?

En situaciones de conflicto en la pareja, a menudo veo casos en los que las personas intentan trabajar sobre sí mismas para salvar la relación. Su esperanza es: "Si yo cambio, mi pareja también cambiará" o "Si por fin encuentro la manera de explicar mi punto de vista de forma que se me entienda, entonces resolveremos el problema".

Sí, hay situaciones en las que tenemos que someternos a terapia o asesoramiento por responsabilidad personal para trabajar aspectos personales, que luego también pueden tener un efecto positivo en la relación. Sin embargo, en la situación descrita, tal proceso se confunde eso con un intento de asumir la responsabilidad para ambos. Esto es imposible.

Tu voluntad por sí sola no basta para una relación sana

En cualquier relación de pareja, es crucial que ambas partes estén dispuestas a asumir responsabilidades y co-construir. Tu voluntad y compromiso es importantes, pero por ti solo no puedes sostener una relación equilibrada. Por el contrario, si asumes la responsabilidad tú solo, la situación puede enquistarse. Se crea una dinámica en la que tu movimiento provocan que tu pareja se queda quito.

Reconocer los signos de falta de reciprocidad

Hay señales claras de que no hay reciprocidad en tu relación:

  1. Esfuerzos unilaterales

Tienes la sensación de ser el único que trabaja activamente en la relación para resolver los conflictos. Propones ir a terapia o asesoramiento, lees libros o buscas momentos para conversar sobre sus desacuerdos. Tu pareja se une, pero la iniciativa siempre parte de ti.

  1. Falta de interés

Tu pareja muestra poco o ningún interés por tus necesidades o preocupaciones. Puede que no entienda cuál es tu problema o incluso lo ridiculiza.

  1. Desequilibrio con compromisos

Sueles ser tú quien cede o transige, mientras que tu pareja rara vez o nunca está dispuesta a adaptarse.

  1. Falta de apoyo

En los momentos difíciles, a menudo te encuentras solo, sin el apoyo o acompañamiento de tu pareja.

¿Cuáles son tus alternativas?

Es importante que definas el papel que quieres desempeñar en tu relación. ¿Quieres seguir siendo el único responsable o quieres una relación de verdadera colaboración? Aquí tienes algunos pasos para considerar:

  1. Comunica claramente tus necesidades: Dile a tu pareja honesta y abiertamente lo que estás dispuesto de dar y lo que necesitas.
  2. Establezca límites: ¿Dónde te das cuenta de que te están dejando solo? Deja claro que no estás dispuesto a seguir soportando esta carga tú solo y sé coherente con esta petición.
  3. Observa la reacción de tu pareja: presta atención a cómo reacciona tu pareja a tu comunicación y a los límites que estableces. ¿Se muestra dispuesto a cambiar? ¿Comienza a hacer cosas diferentes?

Esperar y observar

Si te quedas contigo misma (es decir mantienes una postura), ¿cómo reaccionará tu pareja? ¿Se vuelve activo y se acerca a ti? Esto podría ser una señal de que su relación tiene potencial para volverse más sana y equilibrada. Sin embargo, si no se produce ningún cambio o incluso se intensifican los conflictos porque tu pareja echa de menos tu antiguo papel de salvador, entonces necesitas nuevos enfoques: ¿Asesoría o separación?

 

Si buscas más claridad sobre este tema, la orientación profesional puede ayudar a arrojar luz sobre el asunto.

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